un estilo de vida
Nuestra familia lleva produciendo cuatro generaciones. A lo largo de nuestras vidas, hemos convivido con los diferentes modelos de agricultura y ganadería que, cultural y tradicionalmente, han formado parte de la vida en la Aldea Gallega.
Hoy, Labrecos es más que un proyecto familiar de agricultura y ganadería. Es un estilo de vida. Nos seguimos dedicando a la producción de huerta y cría de ganado siguiendo prácticas más sostenibles y regenerativas que respeten los equilibrios de la naturaleza y contribuyan al cuidado de nuestro entorno.
Todo lo que producimos lo vendemos directamente en nuestro entorno más cercano y a un precio justo. Además, organizamos visitas y actividades en nuestra granja que, está abierta a quienes quieran acercarse a compartir y conocernos. ¡Os esperamos!
Además de familia, somos un equipo de trabajo comprometido y dedicado, con una fuerte orientación al aprendizaje y al crecimiento personal.
Nos tomamos muy en serio nuestro desarrollo profesional, buscando siempre ir más allá y dedicando tiempo y esfuerzo a una formación continua.
Profundizamos en las necesidades de nuestro ecosistema, incluidos cultivos y animales, en cada etapa de su desarrollo.
Comencé con 22 años con el cultivo de productos de huerta y con un pequeño rebaño de ovejas. Fueron varios años de cursos y lecturas de referentes en Agricultura Ecológica, acompañados de pruebas de ensayo y error hasta conseguir en el día de hoy un proyecto familiar basado en la agricultura circular, ecológica y regenerativa en el que se cierra el círculo utilizando los abonos de nuestros propios animales al tiempo que comen los excedentes de huerta, consiguiendo la no dependencia de insumos externos.
Fui la última en incorporarme a la cooperativa, dejando mi trabajo como administrativa en una empresa de automóviles para colaborar en la granja familiar, pero sobre todo para disfrutar de más tiempo con mi familia y participar más activamente en la crianza de mis dos hijos. Con mi entrada la cooperativa inició el proceso de digitalización, iniciando el uso de las nuevas tecnologías para mejorar tanto nuestra comunicación como nuestras relaciones con consumidores y consumidoras.
Dejé mi trabajo en hostelería para involucrarme en el proyecto familiar de la granja porque desde pequeño me gustaban los animales y las plantas…además sentía la necesidad de volver a cultivar nuestros alimentos de una manera más sostenible. Junto con mi hermano, Iván, constituimos una cooperativa de trabajo asociado. Con mi incorporación se diversificó la producción incorporando ganado vacuno de carne para su venta en lotes directamente a familias de nuestro entorno.
En Labrecos, nos dedicamos a replicar un principio natural fundamental: el principio de circularidad. Los sistemas naturales son, naturalmente, circulares. La generación de sinergias entre los diferentes elementos – animales y vegetales – que habitan nuestro entorno y que están presentes en el medio en el que producimos, es esencial para el cuidado de la biodiversidad en nuestro territorio.
Entendemos que fortalecer la economía local debe ser un pilar fundamental de nuestro trabajo. En Labrecos, además de a un medio rural más sano, buscamos contribuir también, con nuestra actividad económica al desarrollo de una sociedad más justa y solidaria. Por eso, tanto en la cooperativa como en nuestro modelo, nos apoyamos y nos basamos en los valores y principios de la Economía Social.
Uno de nuestros principales compromisos pasa por compartir nuestra experiencia con otras personas. Tanto se puede aprender de nuestros aciertos, como de nuestros errores. Por eso, dedicamos parte de nuestra energía a actividades formativas y a la sensibilización; porque queremos transmitir el conocimiento, la experiencia y los aprendizajes adquiridos con los años.
Tan importante es ser el cambio que queremos ver en el mundo como inspirar a otras personas a serlo. Con nuestro ejemplo, buscamos inspirar no solo a las futuras generaciones, si no también a familias de nuestro entorno, y a compañeros y compañeras del sector, para que, viendo que realmente es posible, se atrevan a dar el paso hacia un estilo de vida y unos modelos de producción más sostenibles.
En Labrecos, nos dedicamos a replicar un principio natural fundamental: el principio de circularidad. Los sistemas naturales son, naturalmente, circulares. La generación de sinergias entre los diferentes elementos - animales y vegetales - que habitan nuestro entorno y que están presentes en el medio en el que producimos, es esencial para el cuidado de la biodiversidad en nuestro territorio.
Entendemos que fortalecer la economía local debe ser un pilar fundamental de nuestro trabajo. En Labrecos, además de a un medio rural más sano, buscamos contribuir también, con nuestra actividad económica al desarrollo de una sociedad más justa y solidaria. Por eso, tanto en la cooperativa como en nuestro modelo, nos apoyamos y nos basamos en los valores y principios de la Economía Social.
Uno de nuestros principales compromisos pasa por compartir nuestra experiencia con otras personas. Tanto se puede aprender de nuestros aciertos, como de nuestros errores. Por eso, dedicamos parte de nuestra energía a actividades formativas y a la sensibilización; porque queremos transmitir el conocimiento, la experiencia y los aprendizajes adquiridos con los años.
Tan importante es ser el cambio que queremos ver en el mundo como inspirar a otras personas a serlo. Con nuestro ejemplo, buscamos inspirar no solo a las futuras generaciones, si no también a familias de nuestro entorno, y a compañeros y compañeras del sector, para que, viendo que realmente es posible, se atrevan a dar el paso hacia un estilo de vida y unos modelos de producción más sostenibles.
Años atrás, nuestros bisabuelos se iniciaron en la producción de carne y de leche de razas autóctonas de vacuno, siguiendo el principal modelo imperante en la aldea gallega de aquél tiempo.
Con la llegada de la revolución verde, se inician modelos de producción más orientados a la productividad.
Esta etapa se caracteriza por el monocultivo y por un uso intensivo de abonos y fertilizantes químicos y de maquinaria para la labranza de la tierra.
Con el comienzo de la producción hortícola, se inicia un proceso de conversión hacia un modelo de producción ecológica.
Este modelo, aunque más sostenible que el de la agricultura convencional e intensiva, no nos acababa de convencer…
A través de la permacultura y prácticas regenerativas, iniciamos un modelo que va más allá de la producción ecológica.
Un proceso productivo que cuida el equilibrio natural de nuestro entorno, de nuestra tierra, de nuestro suelo, sin dependencia de insumos externos.